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joseln el 25/02/2010 - 09:39 nos informa: LOS CAMINOS EN LA SIERRA DE GUADARRAMA Popularidad: lecturas 334 y comentarios 3 Los Caminos en la Sierra de Guadarrama Con el paso de los siglos los caminos han ido evolucionando para adaptarse a las nuevas necesidades de comunicación y a los nuevos medios de transporte, pasando de un uso casi exclusivamente peatonal o de herradura al uso de carruajes de todo tipo. En la época prerromana y, sobre todo, durante la dominación de la península por Roma, las principales vías de comunicación son las “calzadas”, destacando entre las prerromanas la vía Heraclia o Hercúlea, construida por Aníbal hacia el 220 a.C. que utilizarían más tarde los Escipiones para conquistar el sur de España. Restaurada en el año 9 a.C. por Augusto, llegaría hasta Le Perthus. Diversos documentos aportan datos sobre la red de calzadas existentes en tiempos del Imperio Romano. El Itinerarium provinciarum Antonini Augusti (el Itinerario de Antonino), del año 280 d.C., es una recopilación de autor desconocido que recoge las 372 vías más importantes desde Roma a los puntos más alejados del Imperio, aunque no están todas las vías existentes en aquellos tiempos. El Itinerario de Antonino totaliza unos 80.000 kilómetros, consignando las mansiones situadas a lo largo de las mismas, así como las distancias parciales y totales entre las mismas. De todas estas vías, 34 corresponden a la península Ibérica, con unos 10.300 kilómetros de longitud, cifra que perdurará hasta la Edad Media como red básica de caminos de nuestro territorio. Hay numerosas copias medievales del original. Las más antigua es del siglo VII, conservada en El Escorial, conocida por la identificación Escurialensis R.II.18, y la más reconocida por los investigadores, la edición de Cuntz (Itineraria Romana, Berlín, 1929). A lo largo de las calzadas se construían civitates, mutationes o mansiones, según el tipo de servicios que debían prestar o la población que habían de albergar. Las mansiones, a modo de posadas, lugares de parada o de descanso, de cambio de caballerías y animales de tiro, estaban dispuestas a lo largo de las calzadas cada 20 ó 25 millas romanas. Las calzadas, que se fueron construyendo a medida que avanzaba la romanización de la península, fueron utilizadas inicialmente con fines militares, pero pronto serían utilizadas también para finalidades administrativas del imperio romano y, más tarde, para el comercio. Las calzadas principales eran financiadas por el Estado, mientras que las secundarias se costeaban por los municipios afectados. De la red de calzadas existentes en la península Ibérica, al menos dos discurrían en parte por la sierra de Guadarrama: la que llamamos de la Fuenfría, que cruza la sierra desde Cercedilla a Segovia, y la de la Machota, que discurre entre El Escorial y la zona de Pajares. En la actualidad se pone seriamente en duda que los restos que hoy se pueden ver correspondan a las calzadas romanas originales, ya que al parecer podrían ser caminos construidos, o restaurados, en el siglo XVIII, quizá sobre el mismo trazado de las viejas calzadas o, al menos, siguiendo similar trayectoria. En cualquier caso, aunque el trazado no sea el primitivo romano, al camino empedrado que sube por el valle de la Fuenfría, pasa por el puerto del mismo nombre y desciende hacia Segovia, apoyándose en la ladera occidental del cordal de la Camorca, se le conoce popularmente con el nombre de “la calzada romana de la Fuenfría”. En cuanto a la calzada de la Machota, que discurre entre El Escorial y el barrio de la estación de Zarzalejo, que algunos autores sugieren que es la continuación de la anterior hacia el sureste, tampoco vamos a entrar en el análisis específico de si fue o no de origen romano, estudio que correspondería a personas más preparadas en la materia, limitándonos a reseñar la existencia de un camino antiguo enlosado a la manera de las calzadas romanas. De la época romana perduran en la provincia de Segovia monumentos tan notables como el famoso acueducto, del que todavía se puede seguir el recorrido de la conducción que, desde la toma en el río Frío o de la Acebeda, llevaba las aguas hasta el arranque del acueducto de Segovia. En la actualidad existe un sendero señalizado, el Sendero del Acueducto, que va desde la cola del embalse de Puente Alta, en las proximidades de Revenga, hasta la misma ciudad de Segovia, siguiendo en buena parte el trazado de la antigua conducción. También en el pueblo de Revenga, junto a la ermita de San Roque, afloran unos metros de un camino empedrado, probablemente del siglo XVI o posterior, conocido en el lugar como “la calzada romana”. Continuara con (LOS VISIGODOS - EL CAMINO DE SANTIAGO. LA RECONQUISTA)
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joseln el 26/02/2010 - 12:27 nos informa: LOS VISIGODOS En el 406 d.C., las invasiones de los Suevos, Vándalos Y Lanos, y, poco después, los Visigodos, ponen fin al imperio romano, comenzando el periodo de deterioro y ruina de la red de calzadas romanas, lo que daría lugar al progresivo aislamiento de los diversos núcleos de población. Los centros políticos del mundo visigodo se desplazan a Toledo y a Sevilla. No se construyen nuevas vías de comunicación equiparables a las calzadas romanas, aunque se atiende en parte a la restauración de las existentes y a la conservación de los puentes, elementos clave para las comunicaciones. EL DETERIORO DE LOS CAMINOS TRAJO CONSIGO LA DECADENCIA DE LOS MEDIOS DE TRANSPORTE, disminuyendo el empleo de los vehículos de ruedas, que quedaron relegados a los usos agrícolas, considerándose como un desdoro el utilizarlos para viajar, y aumentando el de las caballerías, facilitado por la aparición del estribo en los siglos VIII y IX, introducido por los árabes, que confería mayor seguridad al jinete y más facilidad para cabalgar, y de la herradura, que proporcionaba mejor protección a los cascos de la cabalgadura para moverse por todo tipo de terrenos. Los pocos caminos que se construyen entonces son de tierra sin afirmar, para ir a los lugares cercanos, pero sin objetivo general, posiblemente por la inexistencia de un Estado consolidado que se ocupase de la construcción y mantenimiento de tales caminos. LA INVASIÓN ÁRABE Los árabes desembarcaron en España en los años 711 (Tarik) y 712 (Muza), derrotando a los visigodos en la laguna de la Janda y comenzando la conquista de España mediante rápidas incursiones, que hacían, probablemente, aprovechando lo que quedaba de la antigua infraestructura viaria romana. En el año 718, los musulmanes fueron derrotados por Don Pelayo en Covadonga, dando comienzo a una larga etapa de reconquista, que duraría hasta finales del siglo XV. Los árabes construyeron nuevas vías de comunicación, a modo de calzadas, denominadas arrecifes (como el de Córdoba a Medina Azahara), constituyendo una buena red de comunicaciones, con los itinerarios divididos en etapas, con “ventas” dispuestas para descansar y pernoctar cada cierto número de kilómetros, y con los caminos vigilados contra los malhechores. Se realizaron importantes reparaciones de algunos de los puentes existentes y se construyeron otros nuevos. Nos ha quedado documentación de la situación de los caminos y de las ciudades de la España árabe a través de los Libros de los caminos de los historiadores y geógrafos árabes Ibn Hawqal, Al-Istakhri, Al-Udhri, Al-Razi y Al-Idrisi. Y en el curso de sus incursiones bélicas a la mitad norte peninsular tuvieron que cruzar la SIERRA DE GUADARRAMA repetidas veces, frecuentemente por el paso de Balat Humayt, cerca del actual puerto de Guadarrama, llamado años más tarde puerto de Balathome o Valatome, y también por el paso de Somosierra (fayy-as-sarrat), aunque probablemente conocerían también otros pasos de la sierra (Fuenfría, Arcones, Galve, etc.), que utilizarían para sobrepasar por el norte las fronteras de Al-Andalus, cuyo límite septentrional, según el geógrafo Al-Idrisi (1100-1165 d.C), lo constituía la sierra de Guadarrama (as-sarrat). De la época árabe quedan en la sierra interesantes ejemplos de construcciones, como las “regueras”, que aún se conservan por Somosierra y la Sierra Pobre, y las “atalayas”, de las que todavía podemos ver buenos ejemplos cerca de El Berrueco, de Torrelaguna, de Venturada o de El Vellón. Y es de suponer que en torno a estas construcciones y a los lugares de población extensiva tuvo que existir una red más o menos de caminos peatonales. Es época de grandes viajes, en la que se consideraban normales las jornadas de 40 y 50 kilómetros a pie, o de hasta 85 si se iba a caballo. Es famoso el viaje de Eulogio, mozárabe cordobés que, en el siglo IX, recorrió gran parte de España en busca de sus hermanos, para volver a morir a su Córdoba natal, siendo trasladado su cuerpo a Oviedo a finales del mismo siglo. Continuara con EL CAMINO DE SANTIAGO. LA RECONQUISTA joseln el 02/03/2010 - 14:54 nos informa: EL CAMINO DE SANTIAGO. LA RECONQUISTA En el siglo X, reinando Alfonso II, se descubrió el sepulcro del apóstol Santiago, comenzando las peregrinaciones a Compostela procedentes de toda Europa. Alfonso III construyó una basílica en aquel lugar. La vía de peregrinación a Santiago de Compostela adquiere gran importancia cultural y comercial, siendo uno de los caminos más importantes existentes en la península en el siglo XII. Durante el largo periodo de la reconquista de España, nuevamente los caminos y los puentes vuelven a ser esenciales para su progresivo avance frente a los musulmanes. Alfonso VI llegó en 1085 a Toledo, tras cruzar la barrera de la sierra, comenzando desde Segovia, en 1088, la repoblación del territorio denominado traslasierra, que comprendía buena parte del señorío de Ayllón y el valle del Lozoya. Los quiñoneros, señores de horca y cuchillo procedentes de Segovia, repoblaron el valle del Lozoya, organizándose para combatir la delincuencia en la zona. De esos tiempos quedan algunos nombres de lugar, como el de la casa de la Horca o el del puente del Perdón y la referencia a alguno de los viejos caminos de salida del valle por lo que hoy día conocemos como puerto de la Morcuera. En 1273, Alfonso X fundó el Honrado Concejo de la Mesta, unión de todos los pastores castellanos de la trashumancia, para fomentar la ganadería lanar, quedando bajo protección real en 1354. La Mesta, que perduraría hasta 1836, gozó de amplios privilegios de paso y de uso de pastos, estableciéndose por toda la geografía española una serie de itinerarios utilizados para el desplazamiento del ganado, que constituyeron las llamadas cañadas reales, cordeles, veredas o coladas según su anchura, itinerarios aptos para el paso de ganados o de caballerías, pero muy raras veces para el tránsito de vehículos. Las grandes Cañadas de la Mesta determinaban a su vez el flujo de ganados de una zona a otra de la península. De aquella red de cañadas quedan buenos ejemplos en el entorno de la sierra de Guadarrama, donde aún se pueden recorrer largos tramos en la provincia de Segovia, al pie de la sierra, por la Cañada Real Soriana Occidental, también llamada de la Vera de la Sierra, y por la Cañada Real Leonesa, o, en la vertiente madrileña, por la Cañada Real Segoviana. Parte de aquella extensa infraestructura de cañadas se utilizaría a finales del pasado siglo para trazar algunos Senderos de Gran Recorrido. Alfonso X estableció privilegios para los moradores de ALBERGUES, POSADAS, VENTAS entre las que se citaban las de Valatome, Fonfría, Maçanares y Malagosto, que servían de refugio a caminantes y viajeros, situadas estratégicamente en los caminos que cruzaban la sierra por algunos de los puertos de paso utilizados en aquel tiempo. No hay descripciones específicas de los caminos a cuya vera se encontraban todas estas ventas y albergues, sino solamente alusiones a los mismos, pero muchos de ellos siguieron utilizándose durante siglos, hasta que la necesidad de infraestructuras mejores para el paso de carruajes (carros, carretas, galeras, diligencias, etc.) diera lugar al nacimiento de las antiguas carreteras, para facilitar el transporte de mercancías y viajeros. Continuara con: LA POSTA, El servicio de correos joseln el 03/03/2010 - 11:26 nos informa: LA POSTA El servicio de correos fue siempre fundamental para la organización administrativa del territorio. Ya los romanos establecieron este servicio, que continuaría existiendo durante la época visigoda. Los árabes establecieron un servicio permanente, y en los reinos cristianos este servicio aparece con Alfonso X el Sabio, bajo las denominaciones de mandaderos, troteros y recaderos, y, más tarde, de correo real. Los servicios de correos, que perduraron durante los siglos XIV y XV, utilizaban caminos de herradura, haciendo de 150 a 200 kilómetros al día mediante los necesarios relevos de las caballerías, que tenían lugar en las casas de postas situadas a intervalos regulares. Hacia mitad del siglo XIV, Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, describe un hipotético viaje por la sierra de Guadarama, apoyándose en nombres de lugar de poblaciones y puertos de paso por los que cruzar la sierra, que todavía hoy perduran (Somosierra, Lozoya, puerto de Malagosto, Sotosalbos, Segovia, puerto de la Fuenfría, Río Frío, Otero de Herreros, venta del Cornejo, puerto de la Tablada, Santa María de la Sierra). el Libro de Alfonso XI, la Montería donde se describe con detalle, las batidas de caza que tenían lugar en la sierra de Guadarrama, mencionando en dichas descripciones gran número de nombres de lugar que aún perduran, entre ellos los de algunos de los puertos entonces en uso, como los de la Tablada, de la Fuenfría, de Cotos, de Navafría, y los portachuelos de Navarredonda y de Canencia, el Medio Celemín, etc. Durante la alta Edad Media, y por bastantes años, la sierra de Guadarrama fue, casi exclusivamente, campo de acción de los cazadores. A principios del siglo XV, aunque las formas de viajar siguen siendo prácticamente iguales que en la Edad Media, aparecen nuevos vehículos, sobre todo coches y literas para el transporte de viajeros, que requieren caminos mejores y, sobre todo, más seguros. En 1476, en las Cortes de Madrigal, se fundó la Santa Hermandad, cuya finalidad principal era la del mantenimiento de la seguridad en los caminos y en los campos. Los componentes de la Santa Hermandad llevaban unas varas verdes, llegándose a asociar este color con la misma institución. Todavía en la sierra se dice que el nombre del puerto de la Cruz Verde, entre El Escorial y Robledo de Chavela, se debe a que dicho paso estuvo bajo vigilancia de dicha Santa Hermandad. El Marqués de Santillana, que conocía a fondo la sierra, cita en sus Serranillas diversos lugares, a los que llegaría por los caminos entonces existentes: Mata l´Espino (Mataelpino), Loçoyuela (Lozoyuela), Val de la Gamella ( Navalagamella), Maçanares (Manzanares el Real), el Bóvalo (el Boalo), Loçoya (Lozoya), Navafría, Robledillo). Hacia el siglo XVI es cuando aparecen los primeros repertorios de caminos, posiblemente las primeras publicaciones europeas con carácter utilitario, a modo de guías para los viajeros, que aportan valiosa información sobre los caminos existentes y su estado de conservación. El servicio de correos, que seguía siendo imprescindible para la administración del país, unía todas las ciudades españolas y éstas con las más importantes de Europa. Primaba la velocidad y la distancia recorrida cada día sobre los demás factores. Se establecieron las casas de postas, para los relevos de caballerías y descanso de las personas, dándose la mayor concentración de itinerarios y de casas de postas en torno a Madrid. La ruta que seguía el correo desde Madrid a Castilla la Vieja cruzaba directamente la sierra por el puerto de Cega, como ruta más directa a las más importantes ciudades del norte. Cervantes, que probablemente habría cruzado la sierra por el puerto de la Fuenfría más de una vez, camino de Segovia, menciona en el Rinconete y Cortadillo la antigua venta de la Fuenfría, situada junto a la calzada romana poco más abajo del puerto, ya en la vertiente segoviana: Yo, señor hidalgo, soy natural de la Fuenfrida, lugar conocido y famoso por los ilustres pasajeros que por allí de continuo pasan; mi nombre es Pedro del Rincón. También Quevedo, en La vida del buscón llamado Don Pablos, cita el paso de este puerto, poniendo en boca del soldado que acompaña al Buscón, camino de Segovia, las quejas por la dureza del recorrido: Oh, como volaría yo con pólvora gran parte de este puerto y hiciera buena obra a los caminantes. Sin olvidarnos de que hasta muy avanzado el siglo XVIII no se abriría el paso por el puerto de Navacerrada, de manera que el de la Fuenfría fue utilizado durante bastantes años por toda clase de viajeros para ir de Madrid a Segovia. Página 1 de 1
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